“Un salto cuántico hacia la montaña más alta”

Por Edith Villanueva



Sin imaginarlo pero deseándolo tanto en mi ser ,de repente apareció una invitación a un retiro espiritual en un lugar tan especial como Big Bear.

Era una invitación que no podía rechazar pero necesitaba el impulso de Dios para aceptarla, entonces dije: “sí, sentí que era mi tiempo y esperé el favor de Dios para hacerlo posible. De subida a la montaña manejando sola en mi carro ,mi corazón explotaba de felicidad porque ya habían transcurrido 11 años desde que no disfrutaba de un evento así. Al llegar y ver la cabaña que estaba preparada para mí, realmente me sentía tan bendecida ,tan favorecida, mi corazón no paraba de dar gracias por este super regalo ,que llegó de repente y solo deseándolo cada día más, al encontrarlo era ese tesoro escondido que mi alma anhelaba y buscaba por 11 largos años, hoy pude subir a lo más alto de mi montaña ,a la cima de paz, tranquilidad, seguridad y valentía para enfrentar todo, por fin entendí que nada puede detenerme o destruirme. Jesús es mi pasión, soy invencible porque Él está conmigo.

A todo esto lo podemos definir como un salto cuántico, del desierto a las montañas en una determinación de aceptación, desafíos y retos que no influenciaron en tí para dudar sino para tomar la decisión de que hoy es tu tiempo, para alcanzar las más altas perspectivas de la misión que Dios tiene para tí hoy.


“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” Salmos 42:1-2


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